Una novela por capítulos
CAPITULO 1. EL VIAJE.
-Candela, Candela- así gritaba mi madre desesperada mientras yo hacia la maleta, siempre gritaba cuando estaba muy nerviosa y parecía que este era el caso.
–Mamá tranquila que ya está todo guardado en la maleta y no se me olvida nada- eso le decía para tranquilizarla. A las dos horas estaba ya subida en al avión, sentada donde me correspondía, la verdad es que no podía quitarme de la cabeza la idea de que me iba un año entero a estudiar a Argentina sin mi familia, con una familia que no conocía de nada, aunque tenía muchas ganas de que me llegara esa beca para estudiar fuera un año al fin lo conseguí y ¿Cómo me siento? Mal, triste por haber dejado a mi familia muy emocionada en el aeropuerto. A las doce horas llegué a mi destino, Buenos Aires, la gente parecía cansada después de él viaje, yo también lo estaba, pero tenía ganas de ir a mi hogar nuevo con mi familia nueva y empezar a mi instituto nuevo. Cuando cogí mi maleta me senté en un banco a esperar a mi nueva familia, mis padres me habían dicho que a las 20:00 de la noche mi nueva familia ya me estaría esperando en el aeropuerto, pero ya eran las 20:30 y allí nadie se me acercaba para decirme que eran ellos mi nueva familia, yo pensaba que nadie me iba a venir ya a buscar porque había pasado ya una hora, eran las 21:00 y de repente mientras que estaba aburrida y muy cansada, levanté la mirada y observe a un hombre de unos cuarenta años, parecía un hombre simpático, y muy agradable su vestimenta era muy adecuada, parecía un hombre muy importante, pero cuando alce mas la vista observe a un chico que iba a su lado parecía de mi edad o un año mas, la verdad es que cuando observé a ese chico me pareció a simple vista un chico muy chulo y antipático aunque era guapo, pero seguro que era de esos chicos que se lo tienen todo muy creído. El hombre y el chico se me acercaron y me preguntaron
-¿Eres Candela?
Y yo muy convencida dije:
–Si-
Entonces el chico soltó:
–mas linda de lo que me imaginaba- la verdad es que le mire con una cara que el chico se quedó callado y bajo la mirada. El hombre me dijo que se alegraba de que estuviera ya ahí, el hombre se presentó y me dijo que se llamaba Salvador, Salvador se disculpó por haberse retrasado tanto en ir a buscarme, pero me dijo que tuvieron un percance con el coche y tuvieron que venir con el coche de su mujer. Cuando Salvador cogió mis maletas para ayudarme su hijo no abrió la boca en todo el viaje del aeropuerto a su casa, yo estaba un poco incomoda, pero Salvador me preguntaba cosas de España y parecía estar mas tranquila de que alguien me sacara un tema de conversación. Cuando Salvador dijo:
–Candela, Bienvenida a tu casa- mire y me sorprendí, porque no era como yo me lo hubiera imaginado. La verdad que para ser sincera yo me había imaginado otra cosa diferente, yo me imagine qué iba a ser una casa pequeña, acogedora, y simple, pero esa casa era muy diferente a lo que yo pensé, era mas grande que la mía y eso que mi casa de España era muy grande, cuando entré por la casa no me podía creer que estuviera en esa casa tan maravillosa. Salvador me acompaño y me enseño toda la casa, constaba de cinco dormitorios, dos baños, una cocina, y un salón, me fascino entero el decorado, parecía que la familia tenía muy buen gusto para todo, excepto que lo único que no me gustó fue su hijo, me parecía tan prepotente. Salvador me enseño mi cuarto, era grande, tenía una cama que medía 1,30 no me podía creer la casa que tenía esa familia, a las 22:00 de la noche bajé para cenar con mi familia, que en ese momento habían llegado la mujer y la hija de Salvador, las dos eran muy guapas, Alejandra que así se llamaba la hija de Salvador me dio dos besos y me dijo que tenía muchas ganas de conocerme, ella tendría como unos 18 años, parecía muy simpática. Su madre también se presento, se llamaba Jimena tendría alrededor de cuarenta años, como su marido. En la cena estuvimos hablando mucho, aunque eso si el chico, que todavía ni sabía su nombre, hablo mucho toda la noche, pero decía cada disparate que yo me ponía enferma de oír sus estúpidas opiniones, cuando me dirigía a mi cama, el chico me dijo –Eres tan antipática como pareces o te lo haces?- yo le mire, reí y le dije – Yo? Antipática? Habló el que ni dice su nombre, porque no has dicho ni tu edad, ni tu nombre ni nada.- Él echo una sonrisa y dijo – Pues que sepas que yo me llamo Pablo y tengo 17 años- y se marchó, yo me quedé pensando que era un antipático, vamos que no me había equivocado en definirle tan pronto, y que era un año mas mayor que yo, la verdad es que tenía ganas de acostarme en la cama y descansar, pero de repente sonó mi teléfono y era mi madre, lo cogí y contesté:
–¿Si?
-Hola hija! Que tal te va todo?
-Hola mamá bien, me tocaron unos padres muy majos, pero su hijo es más antipático, es que no lo soporto
-Ay Candela no empieces ya el primer día mal eh?
-Ya mamá, pero es que no te puedes creer como es ese tal Pablo
-Candela te digo por segunda vez que no empieces, e intentes darle una oportunidad a ese chico, seguro que no es tan antipático si lo tratas vale?
-Vale mamá, pero no te prometo nada la verdad, bueno mama te dejo que tengo ganas de dormir que el viaje ha sido muy largo
-Vale hija y ten suerte mañana en tu nuevo instituto, te quiero.
- yo también te quiero- cuando colgué tuve esa sensación tan rara cuando echas de menos a las personas que mas quieres, pero me quedaba todavía un año para volver a mi casa con mi familia, y me quedaba también un año para aguantar al prepotente de Pablo, pero esto solo es el comienzo de está historia, porque ahora la historia empieza de verdad.
CONTINUARA….
Carlota
3 comentarios
Miguel, -
Anónimo -
me gusto muxo un besin! TQ!
Estela -
Muy propio de ti que se vallan a estudiar a Argentina.