Bienvenida a la ciudad. Miriam Villazón
El llegar nueva a un colegio no es plato de gusto para ningún adolescente, pero el ser también nueva en la ciudad es la gota que colma el vaso.
Un día estás sentada en tu casa, viendo la MTV y, al día siguiente, estás en la otra punta del país desempaquetando todas tus cosas de la mudanza...
- Donnie, vamos a conocer a los nuevos vecinos.
- ¡Está bien! Haré mi papel de buen hijo y estudiante y te acompañaré...
- Donnie...
Donnie cierra la puerta de su casa de golpe y saca un cigarrillo del bolsillo del pantalón. Mira la casa de enfrente. El camión de mudanzas arranca el motor y se aleja calle abajo. Su madre se acerca a él y le quita el cigarrillo de la boca.
- ¿Cuántas veces te he dicho que no fumes en casa?
- Técnicamente no estoy en casa.
- Estás en el jardín, cuenta como casa- replica su madre, acostumbrada al puntillismo de su hijo.
Donnie pone los ojos en blanco y cruza la calle con su madre. Mira el coche que está en la entrada del garaje: un chevy negro bastante discreto.
La madre pica al timbre, sin respuesta. Dentro de la casa, Kurt Cobain recita cada verso de Love Buzz de esa manera particular... por lo menos tienen buen gusto en esa casa. Su madre vuelve a tocar el timbre. La puerta del garaje se abre a la vez que la puerta principal de la casa. Una figura sale del garaje y se apoya en el chevy mientras observa a la madre y el hijo que están en la puerta principal. Su padre está hablando con la vecina. Donnie se da la vuelta y se queda mirando a la figura de ojos verdes que se apoya en el coche. Durante unos instantes se miran a los ojos.
Mientras el padre de Samantha y la madre de Donnie conversan animadamente y Donnie y Samantha se miran en silencio, un mismo pensamiento recorre las cuatro mentes: "Después de todo, no está mal esto de las mudanzas".
0 comentarios