Como el ave fénix que somos. Miriam Villazón
- El cielo es azul...
- ¿Cómo has llegado a esa conclusión?
- Fácil. Sus mascotas: ángeles, su color: azul. ¿Lo captas? Los dioses necesitaban crear algo que los representase en la Tierra. Nació y fue ascendiendo hasta jugar con las estrellas. Su vida fue feliz, contentó a los humanos, estaba en el paraíso... pero entonces ocurrió.
- ¿Fue doloroso?
- Mucho. Los ángeles y los humanos convivían en armonía, hasta aquel día.... Ese día, el mundo entero lloró. Los dioses se vieron rodeados por aquellos que nos humillaron y pisotearon, no pudieron hacer nada, eran humanos llevados por la codicia, por el egoísmo, eran humanos endemoniados. Acabaron con nuestra felicidad, con nuestra historia... el equipo fue llevado al borde del abismo, colgando de un hilo. Nuestros ángeles fueron encerrados en el infierno, donde a día de hoy siguen sufriendo...
- Oh...
- ¡Pero tranquila! Porque volveremos. Nosotros no somos de rendirnos sin pelear. Estuvimos a punto de desaparecer, pero aguantamos, agarrándonos al hilo del que pendíamos, porque era nuestro último atisbo de vida. Hemos luchado todos estos años para volver a donde nos corresponde, a lo más alto...
- ¿Y qué pasará con aquellos que intentaron acabar con nosotros cuando ocupemos nuestro lugar otra vez?
- No te preocupes, nosotros nos lavaremos las manos. Esos envidiosos arderán en el infierno... serán castigados.
- ¿Y no nos pueden ayudar los dioses?
- ¡No! ¡Jamás! Ante todo, somos humildes. Debemos merecernos el puesto otra vez. No podemos echar a los humanos y usurpar sus puestos. Nosotros no somos así. Debemos ser pacientes, el once celestial llegará un día, pero hasta entonces debemos esperar. El día que lo merezcamos llegará, y ese día, los ángeles encerrados en el infierno saldrán de sus jaulas y celdas, y ese día, el mundo volverá a sonreír, los ángeles bailarán en el centro del templo.
- ¿Y serán vistos?
- Sólo los que tienen fe y nunca abandonaron al equipo podrán verlos.
- ¿Estaremos aquí para verlo?
- No lo sé. Pero estoy seguro de que, estemos donde estemos, la sonrisa volverá a iluminar nuestro rostro. Volveremos a vencer. Volveremos a ver al otro equipo derrotado. Volveremos al paraíso. Volveremos a hacer feliz a humanos y dioses. Volveremos...
- ¿Y existe ese paraíso?
- Abre los ojos. Bienvenida a la historia del Real Oviedo.
0 comentarios