Sing for absolution. Miriam Villazón
Una pluma de alas de ángel se balancea suavemente, cayendo poco a poco hacia el abismo. Una tras otra, las plumas de Sora irán cayendo, desvaneciéndose, desapareciendo igual que ella.
Sora, de cabellos azules, mirada triste. Un ángel condenado. Culpable de haberse enamorado.
Atrás quedaron los momentos en los que la sonrisa de Sora la convertía en el ángel más bello del mundo, el ángel más feiz del mundo.
El ángel más tonto del mundo...
Ella, que otros días se creyó hasta humana...
Hoy tan solo es una insignificante mota de polvo en el universo.
Algo fugaz.
Se siente sola, triste. Se sienta en el suelo y mira al horizonte. "¿Lograré salir de aquí algún día y volver con mi amado?", se pregunta. Por desgracia, ella misma conoce su respuesta. Nota como se desvanece poco a poco. Sus manos apresadas por esas cadenas irrompibles, empiezan a desaparecer ante sus ojos. Y sin embargo no puede dejar de pensar en él. "¿Dónde estará ahora?"
Recuerda aquel primer beso. El brillo en sus ojos se hace intenso. Las lágrimas recorren sus pálidas mejillas.
Nota como las columnas que la apresan en esa sala empiezan a desaparecer ante sus ojos.
Tarde o temprano, se habrá acabado...
Recuerda la noche en la que le dijo que lo suyo sería para siempre. Para siempre...
Y justo antes de desaparecer, se pregunta si algún día volverá a ser tan feliz como antaño, si volverá a sonreír. Y en ese mismo instante, se da cuenta de que allí donde vaya, le llevará siempre en el corazón.
Sora cierra los ojos y sonríe. Una mínima parte de lo feliz que fue...
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