De cómo se dio cuenta Don Quijote de que Dulcinea no merecía la pena
Don Quijote y Sancho Panza se dirigían al Toboso, donde estaba Dulcinea, Don Quijote estaba muy ansioso por verla, ya que estaba muy enamorado.
De la que iban en camino Don Quijote y Sancho Panza se encontraron con que el camino terminaba en la orilla de un río, y tenían que cruzarlo saltando unas piedras:
Don Quijote pensaba que las piedras eran cocodrilos, empezó a clavarles la espada y terminó desmenuzando todas las piedras, y se quedaron sin camino para pasar. Entonces cogieron a su caballo y a su burro y cruzaron.
Cuando estaban llegando al Toboso se encontraron con una procesión de personas, y Don Quijote pensó que eran unos ladrones, ya que tenían las caras tapadas para que no les diera el sol.
Don Quijote fue y les empezó a abrir todas las maletas y a decirles que lo iba a devolver todo. Estos se cansaron tanto de sus locuras que le empezaron a pegar y Sancho al que mas por intentar separarles. Estos quedaron agonizando en medio del camino, cuando de repente apareció Dulcinea, y Don Quijote se levanto rápidamente y se limpió. Entonces el le empezó a contar sus batallitas de caballero, pero a Dulcinea le aburrían sus batallitas y les dejó donde estaban, sin ayudarles ni nada, y los dejó medio muertos en el suelo.
Y ahí fue donde Don Quijote se dio cuenta de que Dulcinea realmente no merecía la pena.
Diana (3º ESO)
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