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Club de escritoras/es del ies Pérez Ayala.

Cuando Don Quijote se pasó de largo sin ver a su primo

Iba Don Quijote junto a su fiel corcel, Rocinante, y junto a su gran amigo Sancho cabalgando hacia Castilla, a visitar a su primo Facundo. Llegó un momento en que se adentraron en un pequeño bosque y alcanzaron un cruce en el que había una señal, que ponía: “A la derecha, Castilla; de frente, Asturias.” Sancho propuso continuar por la derecha, ya que ellos querían llegar a Castilla, pero Don Quijote dijo que Frestón había cambiado las letras con su magia oscura para que Don Quijote fuera por el lugar equivocado, así que se aventuró por el camino de enfrente en lugar del de la derecha, un gran error por su parte, ya que Frestón no había hecho nada.

Después de cabalgar durante aproximadamente hora y media llegaron a una gran cordillera, y Sancho dijo que seguramente se habían equivocado y que debían dar la vuelta para ir hacia Castilla. Don Quijote negó todo lo que dijo Sancho, dijo que Frestón le había puesto una prueba poniéndole allí esa cordillera y que debía superarla para poder ver a Facundo.

Estuvieron tres horas trepando porque Rocinante, al estar ya un poco mayor, le resultaba difícil poder subir la montaña, y tenían que ir empujándolo entre los dos. Cuando llegaron a la cima de la cordillera se pusieron a mirar el paisaje, y al ver demasiado prado verde y árboles verdes se dieron cuenta de que realmente estaban en Asturias, y que tenían que dar la vuelta para ir a visitar a Facundo. Don Quijote dijo que no era necesario, dijo que por allí cerca vivía el hermano bueno de Frestón, Leopoldo, y fueron a la capital de la comunidad autónoma para ir a buscarle.

Llegaron a una gran plaza situada en el centro de la ciudad, y todos los ciudadanos de Oviedo, la capital de Asturias, se comenzaron a reír por la pinta de mendigos que tenían Don Quijote y Sancho. A Don Quijote esto no le sentó muy bien, cogió su lanza y se cubrió con su escudo, y cargó toda su fuerza para asaltar a un hombre burgués con pinta de ser importante y cogerle el reloj de oro que se le cayó. Este se enfadó mucho por el suceso y le desafió, ambos se montaron en sus caballos y comenzó el duelo. Don Quijote fue muy decidido a clavar la lanza en la extremidad con la que el asturiano sostenía la lanza, pero este era profesional, se apartó dejando a Don Quijote tambaleándose y posteriormente le dio con la lanza en un costado provocando la caída de Don Quijote desde el lomo de Rocinante.

 

Sancho le socorrió rápidamente y dijo que dejaran a Facundo, que otro día lo irían a ver, y se fueron cabalgando tranquilamente hacia La Mancha.

 

Martín (3º ESO)

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