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Club de escritoras/es del ies Pérez Ayala.

Las aventuras de Pedrito

Pedrito era un niño muy travieso que vivía en un pueblo de Castilla La Mancha. Cuando tenía ocho años, la maestra les habló de D. Miguel de Cervantes y del libro más importante que había escrito, “ D. Quijote de la Mancha”. Unos días después les llevó a clase una película del Quijote.

Pedrito estaba emocionado con las cosas que les había contado de aquel personaje y ver la película supuso para él una gran emoción

A partir de aquel día, el niño se pasaba las horas pensando en imitar a D. Quijote. Buscó a alguien que hiciese de Sancho y rápidamente lo encontró

En su clase había un niño gordito que siempre hacía todo lo que le ordenaban sus compañeros y decidió que éste sería el perfecto ayudante en sus aventuras. Este niño se llamaba Luisito.

Un día de primavera, deciden no ir a clase y empezar las aventuras. Se fueron a las afueras del pueblo y encontraron unos asnos que pastaban en el campo , se suben en ellos y se dirigen al pueblo cercano , pero en el camino se encontraron con el dueño de los borricos, un muchacho de unos 18 años , que les dio una paliza fenomenal. Cuando llegaron a sus casas llenos de moratones, sus padres ya sabían que no habían ido a clase y volvieron a pegarles. A pesar de todo lo que les había ocurrido, siguen buscando más aventuras.

La siguiente fue salir una noche y empezar a tirar piedras a todas las señales que había en el pueblo ,diciendo que eran gigantes que los perseguían . Al otro día , los vecinos estaban muy asustados cuando vieron todas las señales destrozadas y el suelo lleno de piedras, pero esta vez nadie supo que habían sido ellos , porque habían salido de casa cuando todos dormían y no se encontraron a nadie. Esta aventura les animó a seguir y decidieron buscar otra más. La siguiente fue abrir un establo y dejar salir a un rebaño de doscientas ovejas en medio de la noche, después de matar al perro que guardaba el rebaño, decían que estaban secuestradas por unos bandidos y que tenían que dejarlas en libertad.

Esto causó tanto alboroto en el pueblo que la guardia civil empezó a investigar y se descubrió que habían sido ellos. No hace falta decir que ésta fue la última aventura , a partir de aquí sus padres los tenían todo el día vigilados y cuando llegaban de la escuela tenían que ayudar en las faenas del campo.

Así acaba la historia de Pedrito y Luisito que soñaban con ser héroes.

 

                              Samba (3º ESO)

Donde se cuenta la historia de Don Quijote, Sancho Panza y los pequeños traidores.

Iban Don Quijote y Sancho Panza de camino en busca de aventuras, cuando se sienten cansados y deciden quedarse a descansar en las orillas de un río. Cuando se acomodaron, Don Quijote empezó a delirar de nuevo, solo hablaba de todo lo que tenía que contarle a su amada Dulcinea. Sancho ya no le daba importancia, al principio intentaba convencerle de que no le quería, que no era una mujer adecuada para él, pero como Don Quijote era muy cabezón, su esfuerzo no servía de nada. Al cabo de dos o tres horas continuaron su camino. Al anochecer pasaron por una venta, en la cual se quedaron a pasar la noche.

Mientras estaban cenando, dos chicos jóvenes llegaron preguntando por Don Quijote. El ventero les dijo dónde estaba y fueron a hablar con él. Esos chicos, empezaron a decirle a Don Quijote que tenía que volver a su casa a cuidar de su sobrina porque estaba muy triste por no saber nada de él. Sancho, al escuchar la conversación se quedó asombrado, pero después de pensarlo mucho se dio cuenta de que la única persona que podía haber mandado a esos chicos a convencer a Don Quijote era su sobrina, por eso les siguió la corriente. Don Quijote les trataba muy mal y era muy maleducado con ellos y sin decir nada se levantó de la mesa y se fue a su habitación. Sancho, extrañado, fue a preguntarle por qué había hecho eso, y él le contó la historia que se había inventado. Don Quijote le dijo que no creyera ninguna palabra de lo que decían esos dos niños, que ellos eran dos sirvientes del mago Frestón y que no les iban a llevar a casa, lo único que querían era apartarlos, llevarlos a un lugar donde no hubiera nadie y así matarlos para poder llevar a cabo su venganza. Sancho, al escuchar esa tontería empezó a reírse y le explicó que eran dos chicos de la aldea que fueron mandados por su sobrina para que volviera a casa, pero Don Quijote no le creyó, y enfadado le echó de su habitación.

Al día siguiente, los chicos volvieron a insistir en el tema y a Don Quijote le entró un ataque de ira y empezó a darles una fuerte paliza. Sancho, al ver aquello, fue a socorrer a los dos chicos, los salvó y consiguió que Don Quijote les dejara ir tranquilos. Los dos chicos llegaron a la aldea muy asustados y le comunicaron todo lo que había pasado a la sobrina de Don Quijote, la cual quedó muy impresionada.

 

                        Alba Sánchez

De lo que le sucedió al hidalgo más entrañable al llegar a tierra desconocida

Allí estaba nuestro hidalgo junto a su fiel escudero, su jumento y Rocinante. Tierra para ellos desconocida aunque para los allí presentes ellos no eran desconocidos, habían oído hablar de ellos y de todas sus aventuras.

Mientras Sancho avistaba lo que para él bien podrían ser los amores de su vida Don Quijote tan solo veía mujeres respetadas y refinadas de ciudad cuya belleza y modales eran incomparables a los de su amada, Dulcinea del Toboso. Debían apresurarse en averiguar dónde estaban pues fuera cual fuera el remoto lugar al que habían ido a parar, una nueva aventura no podía demorarse en llegar y pasar a la historia como una más de los respetados Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza.

Decidieron que debían preguntar dónde habían ido a parar, así que primero Sancho se bajó del rucio y después ayudó a bajar a su amo aunque la bajada fue un poco… accidentada… “Sancho, no me espantes a Roci que hoy lo noto alterado”, dijo Don Quijote. “Descuide, sabe que controlo amo”, dijo Sancho. Un segundo después de este diálogo pudo escucharse un estruendo en medio de una plaza enorme, un hombre había caído en la fuente en medio de la plaza, muertas de risa varias muchachas acudían al rescate del hidalgo.

Sancho había quedado admirado por su belleza y gentileza. Mientras lo sacaban del agua como podían y lo secaban con unos trapos, Don Quijote les agradecía toda su bondad a la vez que intentaba averiguar dónde habían ido a parar. Las jóvenes respondieron a sus preguntas que el sitio donde se encontraban era Oviedo, capital de Asturias. Al escuchar esto, ambos se sentían más importantes que nunca y su ego había sufrido una gran ascensión así que decidieron invitar esa misma tarde a las jóvenes a una discoteca que había muy cerca de donde se encontraban por propia recomendación de las chicas.

Sancho quería ligar con alguna de las muchachas mientras que Don Quijote quería limitarse a “darlo todo” y enseñar sus dotes de baile en la gogotera de la discoteca pues debía guardarle respeto a la que muchos años atrás había sido su amada, aquella por la que tantas y tantas noches había sufrido. Una vez entraron en el local, todo el mundo empezó a reírse de ellos, llevaban armaduras y ropas antiguas y su look resultaba un tanto diferente, raro, incluso, interesante. Avergonzados se marcharon, se sentían incomprendidos, probablemente su éxito en su antigua época no volvería a repetirse en la actual…

Aunque, como el mismo Don Quijote hubiera dicho, de toda historia de caballería se puede aprender algo, pues bien, ¿quién sabe?, a lo mejor Don Quijote y Sancho debían aparecer en nuestros tiempos para darnos cuenta de que por una vez el loco no era él, por una vez, aunque tan solo fuera una, eran los demás los que no entendían su forma de vestir y la época de la que procedían, el siglo XVII. Quizá en realidad Don Quijote nunca había estado loco, quizá eran los demás los que no entendían que ver la vida de una manera distinta y desenfadada no tiene por qué ser sinónimo de locura, ¿quién sabe?, quizá todo esto tan sólo sea un simple quizá… 

                                     Isabel (3º ESO)

Cuando Don Quijote se pasó de largo sin ver a su primo

Iba Don Quijote junto a su fiel corcel, Rocinante, y junto a su gran amigo Sancho cabalgando hacia Castilla, a visitar a su primo Facundo. Llegó un momento en que se adentraron en un pequeño bosque y alcanzaron un cruce en el que había una señal, que ponía: “A la derecha, Castilla; de frente, Asturias.” Sancho propuso continuar por la derecha, ya que ellos querían llegar a Castilla, pero Don Quijote dijo que Frestón había cambiado las letras con su magia oscura para que Don Quijote fuera por el lugar equivocado, así que se aventuró por el camino de enfrente en lugar del de la derecha, un gran error por su parte, ya que Frestón no había hecho nada.

Después de cabalgar durante aproximadamente hora y media llegaron a una gran cordillera, y Sancho dijo que seguramente se habían equivocado y que debían dar la vuelta para ir hacia Castilla. Don Quijote negó todo lo que dijo Sancho, dijo que Frestón le había puesto una prueba poniéndole allí esa cordillera y que debía superarla para poder ver a Facundo.

Estuvieron tres horas trepando porque Rocinante, al estar ya un poco mayor, le resultaba difícil poder subir la montaña, y tenían que ir empujándolo entre los dos. Cuando llegaron a la cima de la cordillera se pusieron a mirar el paisaje, y al ver demasiado prado verde y árboles verdes se dieron cuenta de que realmente estaban en Asturias, y que tenían que dar la vuelta para ir a visitar a Facundo. Don Quijote dijo que no era necesario, dijo que por allí cerca vivía el hermano bueno de Frestón, Leopoldo, y fueron a la capital de la comunidad autónoma para ir a buscarle.

Llegaron a una gran plaza situada en el centro de la ciudad, y todos los ciudadanos de Oviedo, la capital de Asturias, se comenzaron a reír por la pinta de mendigos que tenían Don Quijote y Sancho. A Don Quijote esto no le sentó muy bien, cogió su lanza y se cubrió con su escudo, y cargó toda su fuerza para asaltar a un hombre burgués con pinta de ser importante y cogerle el reloj de oro que se le cayó. Este se enfadó mucho por el suceso y le desafió, ambos se montaron en sus caballos y comenzó el duelo. Don Quijote fue muy decidido a clavar la lanza en la extremidad con la que el asturiano sostenía la lanza, pero este era profesional, se apartó dejando a Don Quijote tambaleándose y posteriormente le dio con la lanza en un costado provocando la caída de Don Quijote desde el lomo de Rocinante.

 

Sancho le socorrió rápidamente y dijo que dejaran a Facundo, que otro día lo irían a ver, y se fueron cabalgando tranquilamente hacia La Mancha.

 

Martín (3º ESO)

De cómo se dio cuenta Don Quijote de que Dulcinea no merecía la pena

Don Quijote y Sancho Panza se dirigían al Toboso, donde estaba Dulcinea, Don Quijote estaba muy ansioso por verla, ya que estaba muy enamorado.

De la que iban en camino Don Quijote y Sancho Panza se encontraron con que el camino terminaba en la orilla de un río, y tenían que cruzarlo saltando unas piedras:

Don Quijote pensaba que las piedras eran cocodrilos, empezó a clavarles la espada y terminó desmenuzando todas las piedras, y se quedaron sin camino para pasar. Entonces cogieron a su caballo y a su burro y cruzaron.

Cuando estaban llegando al Toboso se encontraron con una procesión de personas, y Don Quijote pensó que eran unos ladrones, ya que tenían las caras tapadas para que no les diera el sol.

Don Quijote fue y les empezó a abrir todas las maletas y a decirles que lo iba a devolver todo. Estos se cansaron tanto de sus locuras que le empezaron a pegar y Sancho al que mas por intentar separarles. Estos quedaron agonizando en medio del camino, cuando de repente apareció Dulcinea, y Don Quijote se levanto rápidamente y se limpió. Entonces el le empezó a contar sus batallitas de caballero, pero a Dulcinea le aburrían sus batallitas y les dejó donde estaban, sin ayudarles ni nada, y los dejó medio muertos en el suelo.

Y ahí fue donde Don Quijote se dio cuenta de que Dulcinea realmente no merecía la pena.

 

                    Diana (3º ESO)

Donde se cuenta la aventura de Don Quijote y Sancho en el lejano continente africano

Como no, Don Quijote montado sobre su fiel y viejo caballo Rocinante y en compañía de su valiente escudero Sancho Panza, seguían en busca de aventuras a las que adentrarse y guiados por su infinita imaginación llegaron a un lugar totalmente desconocido para ellos.

Ya se habían alejado por completo de la aldea de la cual proceden los orígenes de nuestro famoso hidalgo y caballero, estaban realmente apartados de todo, en un lugar abandonado y perdido en medio de la nada.

Hacía un tremendo calor que les abrasaba la piel, no tenían agua, tampoco comida, y a lo lejos lo único que se podía distinguir eran toneladas y toneladas de lisa y ardiente arena. Caminaron durante cuatro largas horas, las suficientes como para que comenzara a anochecer. Estaban agotados y sabían que era cuestión de tiempo que sus cuerpos desfalleciesen sobre la arena. Rocinante estaba muy débil, por eso decidieron que era momento de tomarse un descanso.

Al día siguiente amanecieron en una pequeña aldea, en la choza de uno de los habitantes. Cuando Don Quijote abrió los ojos, inmediatamente se levantó y muy extrañado miró a su alrededor. No sabía qué era lo que podía haber sucedido y muy exaltado despertó a Sancho. Sancho también se sorprendió de lo ocurrido. No sabía si realmente todo aquello se había tratado de una simple pesadilla. Antes de que pudieran abandonar la choza, entró en ella un hombre de oscura tez y profunda mirada.

Su nombre era Hayat y él era el responsable de que ellos se encontraran en esa pequeña y humilde choza. Hayat les explicó todo lo sucedido; actualmente se encontraban al norte del continente africano, en el desierto del Sahara. Ambos fueron rescatados por él mismo cuando salía en busca de algo de comida para sus hijos y llevados a su hogar para ofrecerles alimento, descanso y un techo bajo el que poder resguardarse del extremo temporal que allí diariamente sufrían. Don Quijote y Sancho, muy agradecidos por haberles salvado la vida, decidieron pagar a Hayat una pequeña cantidad de dinero y aunque él no había pedido nada a cambio, no dudó ni un solo segundo en aceptar su gesto de gratitud.

Después de esto Don Quijote y su fiel escudero Sancho Panza se despidieron de Hayat, no sin antes volver a agradecerle toda la ayuda que les había prestado. A continuación salieron de la choza y se fueron a visitar el resto de la aldea, ya que sentían cierta curiosidad. Mientras iban caminando se escucharon unos tremendos gritos procedentes de una joven muchacha que estaba siendo atacada por un grupo de hombres cubiertos con una especie de turbantes sobre sus cabezas.

La mujer estaba siendo apedreada y era juzgada por haberle sido infiel a su marido, que era el cabecilla de toda aquella multitud. Don Quijote no podía creerse lo que sus ojos veían. Una doncella en apuros siendo atacada por una peligrosa banda de galeotes recientemente fugados de una cercana prisión del lugar. Sancho intentó detener a su amo, pero como siempre su intento resultó de lo más inútil. Don Quijote montó sobre su viejo caballo y dándole un firme golpe sobre el lomo, salió a gran velocidad en dirección a los hombres. Don Quijote sacó sus armas y empezó a atacarles a todos a la vez. Por mucho que ellos trataban de defenderse acabaron por huir de él y así fue como Don Quijote agarró a la muchacha por la cintura y la subió sobre las espaldas de Rocinante huyendo lo más lejos y rápidamente posible de allí.

Una vez a salvo, Sancho comenzó a hablar con la muchacha. Se llamaba Nayyirah. Esta comenzó contando que era maltratada por su marido y que él realmente no la amaba, simplemente le convenía estar casado con ella por cuestiones económicas. Ella estaba perdidamente enamorada de otro hombre que también vivía en su misma aldea, llamado Minnet. Su mayor temor era que Minnet fuera atacado, o mucho peor, asesinado por su marido, por eso decidió dejar de verse a escondidas con él. Ya hacía más de un mes que no se veían y la situación se volvía cada vez más y más insoportable para Nayyirah. Es por eso que Don Quijote decidió ayudar a la que él creía ser una doncella y llevarla junto a su príncipe azul para que vivieran felices para siempre. Así hizo, pues volvió a adentrarse en la aldea en busca de Minnet, y después de varias peleas con algunos de sus enemigos por fin pudo hallarle. La vuelta también resultó complicada, pues volvieron a toparse con el que era el actual marido de Nayyirah. Don Quijote no dudó en quedarse allí a luchar contra ese maldito hombre y a pesar de sus graves heridas resultó ganador de aquella terrible lucha.

Así fue como regresaron al sitio donde se encontraban Sancho y Nayyirah, esperando con gran impaciencia y cierta desazón. Cuando por fin llegaron, Nayyirah se arrojó sobre los brazos de su amado. Parecían dos niños enamorados y felices. Por fin podrían estar juntos por y para siempre, libres de toda cadena que les ataba a un pasado en el que ambos eran prisioneros de sus propios sentimientos.

Una vez más, Don Quijote había cumplido su objetivo y había ayudado a gente que realmente lo necesitaba. Gracias de todo corazón valiente hidalgo y caballero, Don Quijote de la Mancha.

 

                                       Nerea (3º ESO)

DE CÓMO DON QUIJOTE DEJÓ DE SER DON QUIJOTE PARA VOLVER A CONVERTIRSE EN DON QUIJOTE

Don Quijote iba cabalgando sobre Rocinante de camino al Toboso con su amigo y gran compañero de aventuras Sancho Panza, era ya tarde por lo que pronto anocheció.

Don Quijote decidió parar a descansar en una posada que había cerca de allí. Cuando llegaron vio a un pobre muchacho que trabajaba en la posada, pero Don Quijote pensaba que era un gran villano que había robado sus pertenecías a la dama que estaba junto a él gritándole. Así que Don Quijote cogió su lanza y montado en su caballo fue a arremeter contra él, aunque con tan mala fortuna que salió despedido de su caballo pocos metros mas allá de aquel muchacho.

Don Quijote estaba tirado en el suelo y Sancho corrió a ayudarle, lo levantó y lo llevo a su habitación, donde pudo descansar toda la noche. Al día siguiente cuando se levantó le preguntó a Sancho dónde estaba y por qué no estaba en su casa. Sancho le contó que habían estado en busca de aventuras durante mucho tiempo y que él había escrito una carta a su amada Dulcinea, pero Don Quijote se levantó de golpe y gritó que él no amaba a Dulcinea, que no sabía ni quién era y que él jamás había estado en busca de aventuras y de ser así que le contase qué tipo de aventuras… Sancho comenzó a contarle todas las aventuras por las que habían pasado y cuando por fin terminó, Don Quijote dijo:

“Ni que estuviese loco, Sancho” “¡Cómo es posible que haya cometido tales majaderías!”

Después de un rato pensando, Don Quijote decide volver a su casa. Cuando llegan Don Quijote se dirige a la biblioteca pero se encuentra con la puerta tapiada. Exige saber qué había pasado y Sancho le cuenta que la biblioteca se había quemado y por eso la puerta estaba tapiada. Harto de todas esas tonterías decide retirarse a su habitación.

 Un par de días más tarde, Don Quijote se levanta, llama a Sancho y le cuenta que quiere salir en busca de Dulcinea para llevarle la carta, a lo cual Sancho contesta:

“Señor, ya no existe tal carta, no se acuerda , ayer usted mismo la quemo y dijo que no quería saber nada más de Dulcinea.”

 Don Quijote le contesta:

“Estás loco, cómo no voy a querer saber nada de mi amada Dulcinea. Ahora mismo escribo otra carta y esta misma tarde vamos a llevársela.”

Cuando Don Quijote acaba de escribir la carta, parten hacia el Toboso donde Dulcinea les está esperando.

 

Beatriz (3º ESO)

Don Mateo, un Don Quijote moderno

Toda esta historia comienza con unas simples películas basadas en la edad de las caballerías, y un adulto que se crió viendo pelis y pelis sobre ello, hasta que un día decide hacer como los caballeros.

Se va a una tienda de casas antiguas y decide comprar una armadura, que le quedaba a la perfección, una espada y una lanza. Al día siguiente se pone la armadura, coge una moto y decide ponerse un nombre que le represente. Se llamó Don Mateo, como el patrón de Oviedo, y a su moto la llamó Gradián.

 Se dirige a un bar llamado "El castillo" pensando que allí le podrían nombrar caballero. El propietario y toda la gente se reían de él, no le tomaban en serio. Así y todo el propietario le nombró caballero. Don Mateo se marchó.

 Después vio unos policías. Estaban deteniendo a un chaval, él decidió ayudarle y atacó a los policías hiriendo gravemente a uno de ellos. Los demás le arrestaron y el chaval aprovechó para salir corriendo.

 A la semana siguiente hubo un juicio en el que se condenó a Don Mateo a quince años en un hospital psiquiátrico. Cuando salió del hospital se fue al aeropuerto de Ranón, donde lógicamente había muchos aviones. Don Mateo creía que con sus alas le atacaban y por eso fue contra de ellos.

 A consecuencia de esto, don Mateo fue atropellado y murió.

 

                             Gregorio (3º ESO)

Cuando Don Quijote soñaba despierto

Don Quijote iba junto a su escudero Sancho Panza por caminos desconocidos y como ya estaba empezando a anochecer, decidieron buscar algún tipo de hostal o posada para pasar allí la noche y descansar.

 Después de cenar, se dirigieron a su cuarto para dormir, porque sólo les había alcanzado el dinero para un solo cuarto. A lo largo de la noche, Sancho tuvo una pesadilla y se levantó a por un vaso de agua para que ese susto se le pasara, pero cuando estaba volviendo a la cama vio a Don Quijote sentado, y le preguntó:

 -Señor, qué hacéis levantado a estas horas, acostaos, que ahora os traigo un vaso de agua para que recuperéis el sueño-.

 Pero Don Quijote no respondía a sus palabras y seguía sentado, cuando de pronto se levantó, cogió su lanza y se dirigió hacia la puerta para salir. Sancho, como no sabia que su señor estaba sonámbulo le seguía hablando, pero seguía sin hacerle caso y pensando que el balcón era la puerta, abrió la puerta y se iba a tirar, pero Sancho, asustado, lo agarró y le dijo:

-Señor, no podéis quitaros la vida, si no, qué será de mí-.

Don Quijote dio un salto y despertó, le preguntó a Sancho que por qué estaba allí y qué le pasaba, que por qué le decía eso. Sancho se lo contó todo y aunque se preocupó un poco, se vistieron y se fueron por su nuevo camino.

Seguían y seguían pero no se encontraban a mucha gente con la que poder hablar.

 A la noche siguiente, como quisieron ahorrarse el poco dinero que les quedaba, decidieron descansar en las ruinas de una casa abandonada,

pero después de unas horas, cuando ya estaban durmiendo, Don Quijote se levantó y empezó a caminar. Sancho, esa noche, tenía un sueño profundo y no se dio cuenta de que Don Quijote se había despertado en sueños otra vez, y mientras iba por un camino desconocido, se encontró con unos espantapájaros caídos. Al estar sonámbulo, pensó que eran unos caballeros que se dirigían a él para causarle daño y como tenía consigo su espada, la levantó y empezó a luchar contra ellos. Sancho, al hacer ruido Don Quijote, se despertó, corrió a por él y lo apartó, pero como no había despertado pensó que él era otro caballero y le cortó un dedo. Al día siguiente, mientras despertaba Don Quijote, Sancho le contó lo que había pasado, Don Quijote buscó entre sus cosas y encontró algo que él creía remedio para dejar de ser sonámbulo, se lo bebió y siguieron su camino rumbo a lo desconocido.

 

                                Irene (3º ESO)

Don Quijote y la “caballera” andante

Don Quijote y Sancho estaban pasando la noche en una venta, y Sancho estaba sediento y fue a beber agua. De la que volvía vio un saco hasta arriba de dinero. Sancho, sin pensarlo dos veces cogió todo lo que pudo. Al día siguiente, de la que se iban, Don Quijote subió primero y le dijeron que tenía que pagar y él dijo que no, y dijo Sancho:

 -Para ahorrarnos problemas, esta vez pago yo.

 Luego los dos se marcharon. Más adelante pararon a descansar en un árbol y los dos se durmieron. Cuando se levantaron estaban atados y leyeron una carta que decía: "si queréis vuestros caballos, traed el dinero a la venta".

 Casi al anochecer lograron soltarse y pusieron camino a la venta. Cuando llegaron don Quijote gritó, y salió el dueño de la venta, y don Quijote lo atacó. Este se defendió y al final venció don Quijote, que dijo:

-Dame mi caballo y el burro, que nosotros no tenemos ningún dinero.

El dueño, que se llamaba Eugenio, dijo que no sabía de qué hablaba. Don Quijote se disculpó y le contó lo que había pasado. El dueño aceptó sus disculpas y se marchó.

 Pasaba el tiempo y don Quijote se enfadaba más y Sancho se ponía más nervioso, hasta que Sancho le contó lo que había hecho. Don Quijote no le dio importancia y le dijo que le diera el dinero. Sancho lo hizo y cuando lo sacó apareció un hombre. Don Quijote le dio el dinero, él lo cogió y entonces ellos les pidieron sus animales, pero él se negó a dárselos. De repente ¡zas! una espada lo atravesó. Lo había matado un caballero que apareció con los animales.

Sancho le dio las gracias y se presentó. El caballero se quitó la máscara y.... ¡era una mujer! Dijo que se llamaba María y les contó que estaba allí porque estaba siguiendo a ese hombre porque había matado a su padre, madre y hermano por una deuda y ella los había vengado. Don Quijote y Sancho le dieron las gracias y se fueron a seguir con su viaje.

 

                                                  Kevin (3º ESO)

Don Quijote y Sancho Panza seguían en su larga

 Se estaban acercando a una pequeña aldea y estaban muy cansados, así que buscaron una posada y se alojaron allí toda la noche.

 

Cuando anocheció completamente, Don Quijote cogió su espada, se disponía a salir cuando Sancho le detuvo:

* ¿Dónde va a estas horas, señor?-

*Don Quijote sobresaltado le respondió:

 - ¡No te incumben mis asuntos como caballero, así que vete a hacer guardia a la habitación, no vaya ser que vengan los enemigos a atacar!

 Salió por la puerta , se subió a Rocinante y se adentró en el bosque.

 Sacó de su bolsillo un pergamino y empezó a pronunciar unas palabras muy raras, se le acercó un ciervo , que buscaba comida de los árboles. Don Quijote se tiró de Rocinante, creía que el ciervo era "una bestia", le dio un puñetazo en el lomo y el ciervo, cabreado, le dio con las patas de atrás, cayó en un matorral lleno de pinchos y se desmayó, ya que era muy de noche y tenía mucho sueño y cansancio .

 Sancho, que estaba preocupado por lo que tardaba D. Quijote y porque sabía que estaba loco a pesar de seguirle la corriente, cogió su burro y salió en su busca. Lo encontró en seguida ya que estaba tan solo a un kilómetro de allí, lo recogió de entre las ramas, ató a Rocinante a su burro y regresó a la posada.

 Al día siguiente, cuando se despertó aturdido por el golpe, le dijo a Sancho que había luchado con una bestia de tres cuernos y cuatro patas y que le quería robar a su amada Dulcinea para matarla.

 

                                           Alba Rodríguez (3º ESO)

Don Quijote en el valle de las pesadillas

Mientras Don Quijote soñaba con su bellísima Dulcinea, Sancho Panza estaba absorto mirando al fuego. Se acordaba de sus amigos, vecinos y sobretodo de su esposa, que ya no era tan bella y hermosa como en el pasado, pero la quería con locura. De pronto oyó un ruido que provenía de unos arbustos del bosque. Intentó afinar la vista pero no consiguió ver nada. Después de unos segundos, pudo distinguir unos ojos grandes y amarillos brillantes. Sin pensarlo dos veces se apresuró a despertar a Don Quijote.

 

Don Quijote se levantó gritando. Le preguntó qué pasaba. Sancho señaló a los arbustos, tenía tanto miedo que no le salían ni las palabras. Cuando Don Quijote levantó la vista hacia el lugar que señalaba Sancho, vio unas hermosas doncellas que le saludaban y se acercó hacia ellas. Cuando ya estaba a su lado, comenzó a hablarles. Pero ellas solo se reían delante de él. Don Quijote no entendía lo que le pasaba hasta que ellas se convirtieron en gigantes. Don Quijote salió corriendo seguido por Sancho, unos cuantos pasos más atrás. En ese momento, Don Quijote se despertó.

 

- “¡Solo era una pesadilla!” -se alegró.

- “¡Ohhhhh noo!, esto debe de ser el valle de las pesadillas. Si nos quedamos aquí, no tardaremos mucho en morir”.

 

Don Quijote despertó a Sancho y partieron rumbo al castillo del Rey Salomón donde se escondía un gran tesoro custodiado por fantasmas… según Don Quijote.

 

                                      Verónica (3º ESO)

El astronauta y su sueño.

autor: Ignacio de 3ºB ESO.

                

Estados Unidos, 13 de marzo de 2030. Al fin llegó el gran día. Por fin conseguirá subirse en su primer cohete.

El astronauta estaba muy nervioso, pero a la vez muy satisfecho por todo lo que había hecho para conseguir ir en un cohete hacia una estrella. Se había levantado sobre las cinco de la mañana, ya que debía coger pronto el cohete. Se dirigía hacia el centro de Kennedy de la NASA en la Florida.

Cuando llegó a la Florida en su coche se encontró ante una nave gigantesca.

Estaba completamente cercada por alambres de 5 metros de altura y guardias en cada esquina.

El astronauta se acercó a la puerta en la que había una cabina. Había otro guardia sentado, el astronauta le pregunto: “Hola, soy George y vengo para el lanzamiento de la plataforma 39A. Luego le dio el carné con el pasaporte para que le dejara entrar. A continuación el guardia le levantó la barrera y George se adentró con su coche. Ya que aquello era tan grande, el guardia de la cabina le dio un mapa para llegar a la plataforma 39A. Nada más entrar, había otros dos guardias que le mandaron que aparcara el coche en el aparcamiento de la entrada. Una vez que George aparcó el coche, los dos guardias lo llevaron hasta dentro de la nave. La nave era inmensa, estaba completamente vigilada por cámaras de movimiento. Lo llevaron hasta el final de la nave donde estaba el director del lanzamiento: “hola” -le dijo-“me llamo David G y soy el director del “Rocket Propulsion Elements. Has llegado justo a tiempo, el lanzamiento se efectuará en diez minutos”.

A continuación llegaron dos comandantes que lo llevaron hasta un probador para que se pusiera el traje de astronauta. Cuando se lo puso lo llevaron hasta la sala de control, donde se encontró con el resto de su equipo. Después de saludar y conocerlos a todos, un comandante lo llevó hasta el gran cohete.

Cuando George lo vio se quedó patidifuso, ya que nunca hubiera pensado que podría llegar a ser tan grande. Le pusieron una rampa para que subiera y se subió junto con otros dos acompañantes. Había mucha gente alrededor del cercado viendo lo que podría cambiar la humanidad. ¡El primar encuentro con una estrella!

Dentro todo parecía muy pequeño, ya que lo que más ocupaba eran los motores, unos para llevarlos hasta la gravedad cero y otros con un gran almacenaje de combustible para llegar a la máxima potencia, a la estrella mas cercana a la tierra, la estrella Proxima Centauri, una enana roja localizada en la constelación Centaurus.

A pesar de ser pequeño tenían de todo, desde comida hasta las súper avanzadas cámaras capaces de captar la imagen de una estrella a muchos años luz, en caso de que no llegaran.

También disponían de un radar por si por el camino se encontraban entre una “tormenta” de asteroides.

Además tenían plena comunicación con la Florida donde estaban todos los ayudantes, comandantes y el director que les servían para guiar y para contactar con ellos en caso de que hubiera algún fallo, tanto en el motor como en la tripulación.

Después los guardias que estaban por detrás del cercado mandaron a la gente que se apartara por su seguridad y empezó la cuenta atrás, en inglés, ya que estaban en La Florida.

TEN (10), NINE (9), EIGHT (8), SEVEN (7), SIX (6), FIVE (5), FOUR (4)…

George y sus compañeros de la nave estaban muy nerviosos…

THREE (3) encendieron motores… TWO (2), ONE (1).   

El cohete encendió por completo los motores y empezó el despegue. Salieron a una velocidad supersónica. Cuando se quisieron dar cuenta vieron, a través de una vídeo llamada, que ya habían salido de la órbita terrestre. (Eso ya era un gran logro para George).

Al salir de la órbita terrestre tenían que soltarse de la parte trasera de los motores. Una vez, ya con los motores de alta propulsión, se dirigen hacia un planeta cercano para hacer una parada, llamado Epsilon Eridani.         

Capitulo Principal de Mi Novela

de Martín González Pérez, 3ºB ESO

 

Cuando llegaron al castillo, bajaron del Rolls Royce y cerraron la puerta con rapidez y con furia. A su vez, Amy le miró fijamente a Freddy, que tenía cara de rabia. Él también la miró, aunque ella ni se di cuenta. Se dirigieron con valentía hacia el castillo del Amo de las Sombras y vieron que la valla estaba cerrada, y no había manera de abrirla asi que, Freddy arqueó su brazo y produjo en ella una gran bola de fuego, que la lanzó a la cerradura, y esta estalló inmediatamente. Los restos de la cerradura  saltaron por los aires y uno de ellos rasgó la suave cara de Amy. Ella hizo un gesto de dolor, pero al ver que su amigo continuaba ella también lo hizo.

Tardaron 5 minutos es atravesar todo el gran jardín del inmenso castillo, que era de aproximadamente de una hectárea de superficie. Cuando llegaron al gran portón, Freddy sacó del bolsillo de su gabardina una ganzúa e intentó forzar la puerta mientras Amy vigilaba los alrededores, el intento fue nulo y Freddy parecía desesperado, así que tiró la toalla y fueron a buscar otra entrada. Después de dar unos cuantos rodeos vieron que al lado de una cornisa del castillo había una salida de ventilación, y al no estar muy alto se dispusieron a subir por ella. Amy se subió a los hombros de Freddy y el la impulsó para que se sujetara al pequeño saliente y entrara. Cuando lo hizo, le dio la mano a su amigo y le ayudó a subir, y comenzaron a avanzar por el conducto de ventilación.

Después de estar un buen rato gateando por el conducto, vieron que por una rejilla se colaba una pequeña luz que llegaba a deslumbrar, ya que el conducto estaba muy poco iluminado, por no decir nada. Freddy asomó un poco la cabeza para poder ver de donde procedía esa luz, y comprobó que venía de un pequeño cuarto de tortura donde podía distinguir los quejidos de su amigo, Black Wolf, el guerrero hombre lobo. Al comprobar que estaba el solo, rompió la rejilla y saltó al interior, produciendo un terrible estruendo que sonó en la mitad del castillo. Después de desencadenar a su compañero oyó pisadas provenientes del exterior del cuarto, así que arqueó el brazo, preparando una bola de fuego; en cuanto la puerta se abrió, lanzó la bola impactando en el pecho de uno de los Sin-Rostro, y así, matándolo. Aprovechando que la puerta estaba abierta bajó a Amy del conducto ahora que no había peligro y saliendo por la puerta. Ya estaban dentro.

 Gracias a que habían robado un plano del castillo, continuaron por el pasillo correcto hasta que llegaron a un gran portón con una estatua de un dragón alrededor de ella y la abrieron suavemente, intentando no hacer mucho ruido, cosa que no consiguieron, porque se les abalanzaron encima seis Sin-Rostro lanzándoles bolas de energía oscura, sin llegar a impactarles ninguna. Freddy produjo una de las mayores bolas de fuego de su “vida” la lanzó hacia los Sin-Rostro, deshaciéndose de todos ellos al mismo tiempo.

Pensó que todo había acabado, pero de repente, una bola de energía oscura más grande que su anterior bola de fuego le impactó en un brazo, dejándole casi incapacitado para lanzar el su bolas de fuego. Freddy pensó que era su fin, pero finalmente un gran lazo de agua fue hacia su brazo, curándole la herida que le había producido la bola oscura, y permitiéndole lanzar él una de fuego, que le golpeó al agresor en el pecho, y matándolo al mismo tiempo. Se acercó al cadáver porque le pareció que era el Amo de las Sombras, pero cuando estaba a su lado era muy parecido, pero a la vez muy distinto. Freddy oyó una voz susurrándole al oído, se dio la vuelta rápidamente y vio que era el Amo de las Sombras, Freddy le dio un empujón lo más fuerte que pudo, desplazándole unos metros, la distancia suficiente como para tirarlo al suelo y dejarlo incapacitado durante unos segundos, aunque no fueron suficientes como para lanzarle una bola de fuego. Su enemigo cargó una bola de energía más rápido que Freddy la suya de fuego, logrando impactarle la bola en el pecho, y derribándolo contra una esquina. Freddy predecía que era su fin, que no podría vengar a sus padres y a su honor, pero no fue así, Amy estaba tan furiosa que arqueó su brazo izquierdo y a continuación su brazo derecho, del brazo izquierdo salió un lazo de agua curativa que curó la herida de Freddy, y del otro una bola de energía angelical y brillante que fue dirigida al cráneo del Amo de las Sombras haciéndole golpearse contra el muro de piedra maciza que tenía justo a su lado, y así produciendo una conmoción cerebral que le dejó atontado y tirado en el suelo, incapaz de defenderse. No recordaba nada en absoluto, solo como se llamaba, y quien era el esqueleto que tenía delante suyo, pero no sabía porque estaba a punto de lanzarle otra bola de fuego. Freddy no se dio cuenta de ello, y le lanzo la bola que le impactó en el rostro, matándolo para siempre. Luego se dio cuenta de que había matado a un invalido o minusválido…

Después de unos años se fue arrepintiendo cada vez mas de lo que había hecho, y más, y más. Freddy acabó volviéndose loco y ahorcándose en el salón de su casa, Amy fue la que avisó a la policía mágica para avisar de lo ocurrido. Así acabó la vida de un luchador y un guerrero que acabó muriendo por su honor, y sobretodo por el honor de sus padres, fallecidos veinticuatro años atrás.

 

Mashla. Miriam Villazón

Aquella noche era diferente. Mashla estaba apoyada contra una de las columnas del Capitolio. En el cielo no había ni una sola nube, todo eran estrellas.

- Bonita noche, ¿verdad?- Mashla se incorporó, algo nerviosa.

- Buenas noches, Kyomi.

- Mañana llegará un nuevo cargamento a la ciudad, no me falles.- le advirtió Kyomi.

- ¿Alguna vez te he fallado?- alardeó Mashla.

No. Sabía que Mashla nunca le había fallado. Pero solo Mashla sabía que siempre había una primera vez para todo. Y mañana sería la primera vez que le fallaría.

Mashla se aleja con el sobre entre las garras. No necesita abrirlo para saber que pone en su interior. Esta vez no puede hacerlo. Antes que su trabajo está su familia, y no piensa arriesgar la vida de su hermana por un estúpido trabajo. Tira el sobre al cubo de la basura en el que sabe que horas más tarde su hermana y sus compañeros policías van a coger el sobre para conseguir al información.

Mashla echa a correr, pensando en qué ciudad empezará de nuevo...

Sing for absolution. Miriam Villazón

Una pluma de alas de ángel se balancea suavemente, cayendo poco a poco hacia el abismo. Una tras otra, las plumas de Sora irán cayendo, desvaneciéndose, desapareciendo igual que ella.

Sora, de cabellos azules, mirada triste. Un ángel condenado. Culpable de haberse enamorado.

Atrás quedaron los momentos en los que la sonrisa de Sora la convertía en el ángel más bello del mundo, el ángel más feiz del mundo.

El ángel más tonto del mundo...

Ella, que otros días se creyó hasta humana...

Hoy tan solo es una insignificante mota de polvo en el universo.

Algo fugaz.

Se siente sola, triste. Se sienta en el suelo y mira al horizonte. "¿Lograré salir de aquí algún día y volver con mi amado?", se pregunta. Por desgracia, ella misma conoce su respuesta. Nota como se desvanece poco a poco. Sus manos apresadas por esas cadenas irrompibles, empiezan a desaparecer ante sus ojos. Y sin embargo no puede dejar de pensar en él. "¿Dónde estará ahora?"

Recuerda aquel primer beso. El brillo en sus ojos se hace intenso. Las lágrimas recorren sus pálidas mejillas.

Nota como las columnas que la apresan en esa sala empiezan a desaparecer ante sus ojos. 

Tarde o temprano, se habrá acabado...

Recuerda la noche en la que le dijo que lo suyo sería para siempre. Para siempre...

Y justo antes de desaparecer, se pregunta si algún día volverá a ser  tan feliz como antaño, si volverá a sonreír. Y en ese mismo instante, se da cuenta de que allí donde vaya, le llevará siempre en el corazón.

Sora cierra los ojos y sonríe. Una mínima parte de lo feliz que fue...

La vida es más bonita... Miriam Villazón

Ese día tendría que haber aprovechado al máximo, le tendría que haber abrazado y besado a cada segundo y no dejarle ir. Pero aún así no le voy a olvidar, intentaré verle todos los días que pueda y hacer que ese día se repita a cada segundo durante toda mi vida...

...y las preguntas de mi cabeza se plantean si tú pensarás en mi, si desearas tanto como yo el estar junto a ti.

Como el ave fénix que somos. Miriam Villazón

- El cielo es azul...

- ¿Cómo has llegado a esa conclusión?

- Fácil. Sus mascotas: ángeles, su color: azul. ¿Lo captas? Los dioses necesitaban crear algo que los representase en la Tierra. Nació y fue ascendiendo hasta jugar con las estrellas. Su vida fue feliz, contentó a los humanos, estaba en el paraíso... pero entonces ocurrió.

- ¿Fue doloroso?

- Mucho. Los ángeles y los humanos convivían en armonía, hasta aquel día.... Ese día, el mundo entero lloró. Los dioses se vieron rodeados por aquellos que nos humillaron y pisotearon, no pudieron hacer nada, eran humanos llevados por la codicia, por el egoísmo, eran humanos endemoniados. Acabaron con nuestra felicidad, con nuestra historia... el equipo fue llevado al borde del abismo,  colgando de un hilo. Nuestros ángeles fueron encerrados en el infierno, donde a día de hoy siguen sufriendo...

- Oh...

- ¡Pero tranquila! Porque volveremos. Nosotros no somos de rendirnos sin pelear. Estuvimos a punto de desaparecer, pero aguantamos, agarrándonos al hilo del que pendíamos, porque era nuestro último atisbo de vida. Hemos luchado todos estos años para volver a donde nos corresponde, a lo más alto...

- ¿Y qué pasará con aquellos que intentaron acabar con nosotros cuando ocupemos nuestro lugar otra vez?

- No te preocupes, nosotros nos lavaremos las manos. Esos envidiosos arderán en el infierno... serán castigados.

- ¿Y no nos pueden ayudar los dioses?

- ¡No! ¡Jamás! Ante todo, somos humildes. Debemos merecernos el puesto otra vez. No podemos echar a los humanos y usurpar sus puestos. Nosotros no somos así. Debemos ser pacientes, el once celestial llegará un día, pero hasta entonces debemos esperar. El día que lo merezcamos llegará, y ese día, los ángeles encerrados en el infierno saldrán de sus jaulas y celdas, y ese día, el mundo volverá a sonreír, los ángeles bailarán en el centro del templo.

- ¿Y serán vistos?

- Sólo los que tienen fe y nunca abandonaron al equipo podrán verlos.

- ¿Estaremos aquí para verlo?

- No lo sé. Pero estoy seguro de que, estemos donde estemos, la sonrisa volverá a iluminar nuestro rostro. Volveremos a vencer. Volveremos a ver al otro equipo derrotado. Volveremos al paraíso. Volveremos a hacer feliz a humanos y dioses. Volveremos...

- ¿Y existe ese paraíso?

- Abre los ojos. Bienvenida a la historia del Real Oviedo.

Bienvenida a la ciudad. Miriam Villazón

El llegar nueva a un colegio no es plato de gusto para ningún adolescente, pero el ser también nueva en la ciudad es la gota que colma el vaso.

Un día estás sentada en tu casa, viendo la MTV y, al día siguiente, estás en la otra punta del país desempaquetando todas tus cosas de la mudanza...


- Donnie, vamos a conocer a los nuevos vecinos.

- ¡Está bien! Haré mi papel de buen hijo y estudiante y te acompañaré...

- Donnie...

Donnie cierra la puerta de su casa de golpe y saca un cigarrillo del bolsillo del pantalón. Mira la casa de enfrente. El camión de mudanzas arranca el motor y se aleja calle abajo. Su madre se acerca a él y le quita el cigarrillo de la boca.

- ¿Cuántas veces te he dicho que no fumes en casa?

- Técnicamente no estoy en casa.

- Estás en el jardín, cuenta como casa- replica su madre, acostumbrada al puntillismo de su hijo.

Donnie pone los ojos en blanco y cruza la calle con su madre. Mira el coche que está en la entrada del garaje:  un chevy negro bastante discreto.

La madre pica al timbre, sin respuesta. Dentro de la casa, Kurt Cobain recita cada verso de Love Buzz de esa manera particular... por lo menos tienen buen gusto en esa casa. Su madre vuelve a tocar el timbre. La puerta del garaje se abre a la vez que la puerta principal de la casa. Una figura sale del garaje y se apoya en el chevy mientras observa a la madre y el hijo que están en la puerta principal. Su padre está hablando con la vecina. Donnie se da la vuelta y se queda mirando a la figura de ojos verdes que se apoya en el coche. Durante unos instantes se miran a los ojos.

Mientras el padre de Samantha y la madre de Donnie conversan animadamente y Donnie y Samantha se miran en silencio, un mismo pensamiento recorre las cuatro mentes: "Después de todo, no está mal esto de las mudanzas".

Rock 'n' roll. Miriam Villazón

Me abrocho el último corchete de la bota. Me vuelvo a marcar la raya en los ojos y me coloco la guitarra a mi espalda. Me miro una última vez en el espejo. En el reflejo veo a una joven, los ojos brillándole de pura emoción, las manos inquietas. "Has nacido para esto, chica", guiño un ojo a mi reflejo. La seguridad aumenta en mi interior. Recuerdo mis primeros rasgueos de guitarra, mis primeros versos.... Esto ha sido siempre mi sueño, y por nada del mundo cambiaría este momento. He de salir y dar todo lo que sé. Puedo hacerlo. Todo ese público saldrá de aquí sabiendo quién soy...

- Hayley, sales en cinco minutos.- el organizador deja la puerta de mi camerino abierta.

Salgo del camerino y camino por el pasillo. Mi destino: el escenario. Me llamo Hayley Woods y he nacido para ser estrella del rock.